Asientos rotos: la pantalla que avisa antes de que los busques
Publicado el 11 de septiembre de 2026 · 6 min de lectura
En agosto metimos dos cosas en el módulo de Contabilidad: un aviso de asientos rotos y la creación automática de la cuenta auxiliar obligatoria. No es un gran anuncio. Es el tipo de detalle que decide si cierras el mes en dos horas o en dos días.
El descuadre nunca aparece cuando lo apuntas
Un asiento roto es un asiento que no cuadra: el debe y el haber no coinciden, o hay una línea sin cuenta, o la cuenta apuntada no existe en el plan. En una constructora pequeña eso pasa por motivos muy poco épicos. Alguien teclea 1.240,00 en el debe y 1.204,00 en el haber. Alguien imputa a la 43000001 de un cliente que se dio de alta la semana pasada y todavía no tiene auxiliar. Alguien duplica una línea de IVA al partir una factura entre dos obras.
El problema no es el error. El problema es cuándo lo descubres. Lo normal es que el asiento se quede ahí, tranquilo, durante cinco semanas. Y que aparezca el día 12 del mes siguiente, cuando estás sacando el balance de sumas y saldos y ves que el total del debe y el del haber no son el mismo número. Entonces empieza la parte fea: bajar el libro diario a Excel, ordenar por importe, buscar a ojo qué línea baila.
Eso es lo que quitamos de en medio.
Qué hace el aviso de asientos rotos
Ahora la pantalla de Contabilidad lleva un aviso permanente arriba. Si hay asientos que no cuadran, te lo dice: cuántos son, de qué fechas y cuál es la diferencia. No tienes que ir a buscarlos. Están listados, con su número de asiento, su fecha y el importe que falta para cerrar el cuadre.
Los casos que detecta son los de siempre:
- Debe y haber con sumas distintas en el mismo asiento.
- Líneas sin cuenta contable asignada.
- Apuntes contra una cuenta que no está dada de alta en el plan.
- Asientos sin ninguna línea, restos de un guardado a medias.
Desde el propio aviso entras al asiento y lo corriges. No hay exportación intermedia, ni hoja de cálculo, ni comparar dos listados. El objetivo es que el descuadre dure minutos, no semanas.
Y hay una cosa que conviene decir con claridad: esto no impide que se generen asientos rotos. Los detecta. Un bloqueo duro a la entrada suena bien sobre el papel, pero en la práctica deja a la administrativa a media tarde con un asiento que no puede guardar y una factura que no puede seguir procesando. Preferimos que guardes, que el sistema lo marque y que lo arregles con contexto.
La cuenta auxiliar que ya no tienes que crear a mano
La segunda pieza es menos vistosa y probablemente te ahorre más tiempo. En el PGC trabajas con cuentas de tercer nivel y con auxiliares: cada cliente cuelga de la 430, cada proveedor de la 400, cada acreedor de la 410. Hasta agosto, si dabas de alta un cliente nuevo y luego contabilizabas su factura, alguien tenía que haber creado antes la cuenta auxiliar. Si no estaba, el apunte quedaba colgando de una cuenta genérica o directamente sin cuenta. Asiento roto.
Ahora la cuenta auxiliar obligatoria se crea automáticamente cuando hace falta. Contabilizas la factura de un cliente o proveedor nuevo y el sistema genera su subcuenta al vuelo, con la denominación del tercero, y engancha el apunte ahí. No hay paso previo. No hay que acordarse.
El efecto combinado de las dos piezas es el que importa: la causa más habitual de asiento roto desaparece sola, y la que queda te la señala una pantalla en cuanto entras.
Por qué esto pesa más en obra que en otros sectores
Una constructora o una empresa de instalaciones tiene un diario contable especialmente sucio, y no por mala praxis. Tiene certificaciones parciales, retenciones de garantía, facturas de proveedor que se reparten entre tres obras, anticipos de cliente, material que entra por albarán y se factura un mes después. Cada uno de esos movimientos genera apuntes con varias líneas y varios centros de coste.
Cuantas más líneas por asiento, más probabilidad de que una baile. Y cuanto más tarde lo detectas, más difícil es reconstruir qué pasaba aquel martes con la factura del hormigón. El aviso ataca justamente eso: acorta la distancia entre el error y la corrección, que es donde se pierde el tiempo de verdad.
Hay otro motivo, más aburrido pero más caro: el modelo 303 y el 347. Si un apunte de IVA está roto, el descuadre no se queda en tu balance interno. Sale en el trimestre. Y ahí ya no es una tarde de Excel.
Encaja con lo que ya emite el sistema
El módulo de Contabilidad no vive solo. Las facturas que emites por el módulo de facturación bajan al diario, igual que los cobros que un operario registra en el portal del cliente con cobro móvil sobre proforma. Cada uno de esos caminos es una oportunidad de meter un apunte torcido.
Por eso la validación tenía que estar en el punto de llegada, no en cada origen. Da igual si el asiento viene de una factura de venta, de una compra registrada en Distribución o de un apunte manual: si no cuadra, aparece en el mismo aviso y se corrige en la misma pantalla.
Qué hacer ahora
Si ya usas Contabilidad, entra al módulo y mira el aviso. Es probable que tengas asientos rotos de meses anteriores que nunca detectaste porque el descuadre era pequeño y quedó absorbido en el saldo. Lístalos, ordénalos por fecha y empieza por los del ejercicio en curso: son los que todavía puedes corregir sin tocar cierres.
Si estás empezando a contabilizar en presupuestaIA, no crees a mano las cuentas auxiliares de clientes y proveedores nuevos. Deja que las genere el sistema al contabilizar el primer documento. Te ahorras el mantenimiento del plan y evitas duplicados con denominaciones distintas para el mismo tercero.
Y si llevas la contabilidad fuera, con una gestoría, el aviso te sirve igual: revisa antes de enviar. Mandar un diario cuadrado es más barato que pagar las horas de alguien buscando tu descuadre.
Cierra el mes limpio
Contabilidad con aviso de asientos rotos
Detecta descuadres al momento y crea las cuentas auxiliares del PGC sin tocar el plan a mano.
Acceder a la app →