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IGIC, IVA y la cascada cliente → obra → empresa: el impuesto correcto sin pensarlo

Publicado el 18 de septiembre de 2026 · 6 min de lectura

fiscal · Presupuesto PR-2026-0214
PR-2026-0214 · Climatización Edificio Marfea · Arrecife
Cliente · Promociones Aldana SLsin régimen
Obra · Arrecife (Las Palmas)IGIC
Origen del régimennivel obra
Base imponible18.420,00 €
IGIC tipo general 7%1.289,40 €
Total presupuesto19.709,40 €
Etiqueta en documentoIGIC 7%
› cascada: cliente (vacío) → obra (Arrecife) → IGIC 7% aplicado y etiquetado
El presupuesto resuelve el régimen fiscal antes de abrirse: el cliente no lo define, la obra sí, y la etiqueta viaja hasta la factura.

El 30 de julio metimos soporte de IGIC en el módulo Fiscal: tipos 7, 3 y 0, con la etiqueta correcta en presupuesto y en factura. Detrás hay algo más aburrido y más útil: una cascada que decide el impuesto en el orden cliente → obra → empresa, para que nadie tenga que acordarse.

El error que se cuela en la línea 14

Una empresa peninsular con una obra en Las Palmas. El presupuesto sale con 21% de IVA porque es lo que sale siempre. El cliente lo devuelve. Se rehace. Alguien cambia el tipo en la cabecera pero se olvida de que la línea de equipos venía con su propio tipo. La factura sale mal, el cliente la rechaza, y el cobro se retrasa tres semanas.

Eso no es un problema de conocimiento fiscal. El jefe de obra sabe perfectamente que en Canarias se aplica IGIC. El problema es que el dato estaba en su cabeza y no en el sistema. Cada documento nuevo era una oportunidad de olvidarlo.

El 30 de julio cerramos ese hueco. El módulo Fiscal soporta IGIC con sus tipos 7, 3 y 0, y arrastra la etiqueta correcta al presupuesto y a la factura. Sin campo libre donde escribir "IGIC" a mano en la descripción.

Por qué una cascada y no un ajuste

Lo fácil habría sido poner un desplegable en cada documento. Lo fácil también es lo que se olvida. Un desplegable con valor por defecto equivocado es peor que no tener nada, porque da sensación de control.

Optamos por resolverlo en tres niveles, en este orden:

  • Cliente. Si la ficha del cliente tiene régimen fiscal definido, manda. Un ayuntamiento canario, una comunidad de propietarios de Tenerife: lo llevan pegado.
  • Obra. Si el cliente no lo define, se mira la obra. La dirección de la obra decide. Una constructora peninsular que ejecuta en Arrecife factura esa obra con IGIC aunque el resto de su cartera vaya con IVA.
  • Empresa. Si ninguno de los dos dice nada, se aplica el régimen configurado en la empresa. Es el suelo, no la norma.

La consecuencia práctica: el usuario que crea el presupuesto no elige impuesto. Lo ve, puede revisarlo, pero no tiene que pensarlo. El sistema ya lo ha resuelto antes de que abra el documento.

7, 3 y 0 no son decoración

El IGIC no es "el IVA canario con otro número". Tiene su propia escala y su propia etiqueta legal en el documento. En obra e instalación te vas a encontrar sobre todo con tres:

  • Tipo general (7%). El caso habitual de ejecución de obra e instalación.
  • Tipo reducido (3%). Determinados supuestos con tratamiento específico.
  • Tipo cero (0%). Operaciones sin repercusión, que no es lo mismo que exento ni que no sujeto. Y en el documento se tiene que ver la diferencia.

Lo que hace el módulo es sencillo de contar y tedioso de programar: elegir el tipo, mostrarlo en la línea, sumarlo en el pie y escribir la etiqueta correcta en presupuesto y en factura. No pone "IVA 7%". Pone lo que tiene que poner.

Esa etiqueta importa más de lo que parece. Es lo que mira el administrativo del cliente antes de dar por buena la factura. Si dice IVA y la obra es canaria, la factura vuelve.

Del presupuesto a la factura sin retocar

La cascada se resuelve una vez, al crear el presupuesto, y viaja con el documento. Cuando ese presupuesto se convierte en factura, el régimen fiscal va dentro. No se recalcula, no se pregunta, no se pierde.

Eso enlaza con algo que ya contamos en el cobro móvil sobre proforma: si el operario emite desde el portal del cliente, no puede estar decidiendo tipos impositivos con el móvil en la mano y el cliente delante. El documento tiene que salir bien solo.

Lo mismo aplica a la contabilización. El asiento en PGC recoge la cuenta correcta según el impuesto repercutido. No hay una reclasificación manual después. Y la factura sale por el circuito de Veri*Factu con los datos coherentes desde el origen.

Lo que todavía no hace

Somos concretos también con esto:

  • El sistema no decide por ti qué tipo aplica a una operación concreta si es dudosa. Propone según la cascada. La responsabilidad de la calificación fiscal sigue siendo de tu asesoría.
  • Si un cliente tiene fichas contradictorias entre su régimen y la dirección de la obra, gana el cliente. Es la regla de la cascada. Si en tu caso debe ser al revés, hay que ajustarlo en la ficha del cliente.
  • La revisión de tipos por línea sigue siendo manual cuando un mismo documento mezcla supuestos. La cascada resuelve el documento, no cada caso especial dentro de él.

No es un módulo de asesoría fiscal. Es un módulo que evita que el dato correcto se pierda entre pantalla y pantalla.

Qué hacer ahora

Si trabajas en Canarias o tienes obras allí, tres pasos y lo tienes cerrado:

  • Entra en la ficha de tus clientes canarios y márcales el régimen fiscal. Es el nivel que más manda y el que menos gente rellena.
  • Revisa las obras abiertas con dirección en las islas. Si el cliente es peninsular, el régimen tiene que estar en la obra.
  • Saca un presupuesto de prueba y mira el pie: tipo, importe y etiqueta. Si los tres cuadran, el resto del circuito hasta la factura y el asiento va detrás.

Para entender por qué el dato viaja igual desde el móvil del operario que desde la oficina, está explicado en la arquitectura de tres apps. Y si quieres probarlo directamente, el módulo está en tu panel, dentro de Fiscal.

Fiscal sin sorpresas

Presupuestos y facturas con el impuesto correcto

IGIC 7/3/0 e IVA resueltos por cascada cliente → obra → empresa, hasta el asiento y Veri*Factu.

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