VeriFactu obliga a los autónomos desde el 1 de julio: qué tienes que hacer esta semana
Publicado el 7 de julio de 2026 · 7 min de lectura
Desde el 1 de julio de 2026 los autónomos entran en Veri*Factu. No es una recomendación de proveedor: es normativa. Te contamos qué cambia en tus facturas, qué hay ya en producción en presupuestaIA y qué revisar esta semana si emites como persona física.
El calendario ya no admite lecturas creativas. Las sociedades entraron el 1 de enero de 2026. Los autónomos entran el 1 de julio de 2026. Si facturas como persona física —el caso de la mayoría de instaladores y de muchos jefes de obra que trabajan por su cuenta—, tus facturas de julio ya tienen que salir con el formato nuevo.
Esto no lo decide tu software. Lo decide la norma. Tu software solo puede cumplirla o no cumplirla. En presupuestaIA la facturación Veri*Factu está en producción: huella encadenada, QR en la factura y envío a la AEAT.
Qué cambia exactamente en tu factura
Tres cosas visibles y una invisible.
- Huella encadenada: cada factura incorpora un resumen criptográfico que incluye el de la factura anterior. Si alguien borra o modifica una del medio, la cadena se rompe y se nota.
- Código QR: aparece impreso en el documento. El cliente puede escanearlo y contrastar la factura.
- Registro de facturación: por cada factura emitida se genera un registro con su propia identidad.
- Envío a la AEAT: los registros se remiten a la Agencia Tributaria.
La parte invisible es la que más disgustos da: ya no puedes borrar una factura. Si te has equivocado, se anula con un registro de anulación o se corrige con una rectificativa. El "la quito y la vuelvo a hacer" se acabó. Muchos autónomos llevan años trabajando así con hojas de cálculo, y ese es el hábito que hay que cambiar antes que el software.
Normativa, no proveedor
Conviene repetirlo porque hay bastante ruido comercial estos meses. Nadie te "vende" VeriFactu como una ventaja competitiva. Es una obligación con fecha. Lo que sí cambia entre herramientas es cuánto trabajo te da cumplirla.
Un instalador que factura 30 o 40 albaranes al mes no necesita entender la huella SHA. Necesita que al pulsar "Emitir" pase todo: se genere el registro, se encadene, se imprima el QR y se envíe. Y que si el envío falla —porque la AEAT no responde, porque estás en una obra sin cobertura— quede en cola y se reintente, sin que la factura se pierda ni se duplique.
Esa cola de reintentos es la parte que en la práctica separa un sistema que aguanta de uno que te deja tirado un viernes a las 19:00.
Los cinco puntos que revisar esta semana
Si eres autónomo y emites facturas, dedica media hora a esto. En serio, media hora.
- Serie de numeración: comprueba que tienes una serie definida y sin huecos. Si venías numerando a mano y te falta la 0143, arréglalo antes de que empiece la cadena.
- Datos fiscales tuyos y de tus clientes: NIF, razón social, domicilio. Un NIF mal escrito es un rechazo en el envío. Revisa sobre todo los clientes antiguos que metiste con prisa.
- Tipos de IVA y recargo de equivalencia: en reformas de vivienda con IVA reducido, en obras con inversión del sujeto pasivo, en material a comercio minorista. Cada caso tiene su marca en el registro.
- Facturas rectificativas: aprende dónde está el botón antes de necesitarlo. Rectificar en caliente con un cliente al teléfono no es el mejor momento para descubrir la pantalla.
- Proformas y anticipos: una proforma no es una factura y no entra en la cadena. Si cobras anticipos, revisa cuándo conviertes la proforma en factura real. Sobre eso escribimos en cobro móvil sobre proforma.
El caso típico del instalador
Escenario real y habitual. Terminas una instalación de clima un martes por la tarde. El cliente quiere la factura ahí mismo. Antes: la hacías en el móvil, se la mandabas por WhatsApp y ya la pasabas a limpio en la oficina el jueves.
Ahora ese circuito tiene que estar cerrado desde el primer momento. La factura que emites en la obra es la factura: entra en la cadena, lleva su QR y se envía. Si el jueves en la oficina decides que el importe era otro, no la reescribes: emites una rectificativa.
Esto obliga a un cambio de orden de trabajo. Conviene que el importe salga del parte o del albarán, no de la cabeza. Si el trabajo está medido en el módulo de obra o de distribución, la factura es una consecuencia y no una redacción improvisada. Lo contamos al lanzar presupuesto → pedido → albarán con stock real.
Qué pasa con lo que ya facturaste antes de julio
Las facturas emitidas antes de tu fecha de obligación no se convierten retroactivamente. No hay que reprocesar el histórico ni encadenar hacia atrás. La cadena empieza donde empieza.
Sí conviene tener el histórico cargado en el sistema, aunque sea como registro contable, por dos motivos: para no repetir numeración y para que el libro de facturas emitidas del ejercicio esté completo cuando toque el modelo trimestral. Un ejercicio partido entre una hoja de cálculo y un ERP es la receta de un descuadre en enero.
Si trabajas con asesoría, avísala esta semana de que has cambiado de sistema y desde qué número arranca la serie. Es una llamada de dos minutos que ahorra un correo de tres párrafos en octubre.
Qué hacer ahora
Orden concreto, hoy mismo:
- Entra en tu panel de facturación y comprueba que la serie de 2026 está definida.
- Revisa los NIF de los diez clientes a los que más facturas. Son el 80% de tus rechazos potenciales.
- Emite una factura de prueba de importe pequeño a un cliente real y mira que el QR aparece y que el envío queda confirmado.
- Busca el botón de rectificativa y haz una sobre esa prueba. Que sepas dónde está.
- Anota qué documentos tuyos siguen viviendo fuera del sistema: partes en papel, notas de material. Esos son los que te van a obligar a rectificar.
La normativa no negocia y la fecha ya pasó. Lo que sí está en tu mano es que julio sea un mes de facturas normales y no de sustos. Media hora esta semana. Nada más.
Facturación en producción
Emite con Veri*Factu desde hoy
Huella encadenada, QR y envío a la AEAT sin salir de tu ERP de obra e instalación.
Acceder a la app →