Años de partidas, presupuestos, certificaciones y facturas que nadie quiere volver a meter a mano. Esa era la razón de verdad para no cambiar. Ya no lo es.
Dos días de trabajo nuestro. El tercero ya estáis trabajando vosotros.
Déjame tus datos y te llamo yo. En esa media hora te digo si vuestros datos se pueden traer y en cuánto tiempo.
Cuando alguien nos dice que su programa se le ha quedado corto, casi nunca discute eso. Lo que no ve es el día después: quién teclea otra vez los clientes, quién vuelve a montar el banco de precios, qué pasa con las obras a medio certificar. Y con esa cuenta en la cabeza, cualquier programa nuevo pierde.
| Volver a meter clientes y proveedores | semanas |
| Rehacer el banco de partidas y precios | semanas |
| Obras abiertas, a medio certificar | «ya lo llevo aparte» |
| Decisión final | el año que viene |
| La IA lo ha cambiado todo | Solo 48 horas |
Lo que ha cambiado no es el programa: es quién hace el trabajo sucio. Leer un fichero de otro sistema, entender qué columna es qué, cuadrar lo que no cuadra y dejarlo cargado era un trabajo de meses de una persona. Es exactamente el tipo de trabajo que hoy hace una IA en una tarde, con alguien revisándola.
No es una promesa de comercial: es el reparto real de las horas. Un día para entenderos, otro para vuestros datos.
Implantamos vuestra manera de trabajar, no la nuestra. Cómo numeráis los presupuestos, qué lleva vuestra certificación, quién aprueba una compra, qué se le enseña al cliente y qué no. El programa se dobla a vosotros ese primer día, que es justo lo que no pasa cuando uno «se adapta» al software.
Todo, no una muestra:
Un programa que refleja vuestra manera de gestionar la empresa, con vuestros datos dentro, y —lo que de verdad cambia el día a día— con más de cien automatizaciones hechas con IA funcionando desde el primer minuto.
El Verifactu de enero va incluido. No es un módulo aparte ni una factura que llega en diciembre.
Presto, Arquímedes, Sage, Holded. O de una combinación de Excel y gestoría, que es de donde viene más gente de la que se dice en voz alta. Da igual: nadie llega con los datos limpios y no hace falta que lleguen así.
Por BC3, que es el formato con el que se entienden entre ellos. Capítulos, partidas y mediciones entran enteros.
Fichas, histórico de facturación y saldos. Lo que ya está emitido se queda como está: no se reescribe nada.
Vuestras hojas, con sus columnas raras y sus pestañas por año. Es el caso más común y el que mejor se le da a la IA.
Si se puede sacar de la base de datos, se puede traer. Ya lo hemos hecho con sistemas antiguos de los que nadie quería acordarse.
Lo normal: el ERP para facturar, otro para presupuestar y Excel para la obra. Se juntan las tres.
Media hora y os lo digo mirando vuestros ficheros. Si algo no se puede traer, lo oiréis antes de empezar, no después.
No nos llaméis el 30 de diciembre para empezar a trabajar en 2027.
Esos dos días son dos días de personas nuestras dedicadas a vosotros. Con las horas que quedan hasta fin de año, esto lo podemos cumplir con 80 o 90 empresas, no con las que llamen. No es una cuenta atrás de las de mentira: es que no hay más días en el calendario.
Si nos llamáis en septiembre, llegamos de sobra.
Y llegáis a enero con el Verifactu resuelto, que es la otra fecha que no se mueve.
Así es nuestra aplicación de obras con IA: presupuestos que se montan solos con vuestros precios, certificaciones por obra, coste real según entran las facturas y los partes del móvil.
Ver la aplicación de obras →¿Prefieres verlo por dentro con tus propios datos de ejemplo?
Demo gratuita, 7 días →Media hora basta para deciros si vuestros datos se pueden traer y en cuánto tiempo. Si la respuesta es que no, también os la doy en esa media hora.
O déjame tus datos arriba y te llamo yo.