La medición sale del plano, el presupuesto sale de la medición y la certificación sale del presupuesto. Y tu cliente ve por dónde va su expediente sin llamarte.
Renove Arquitectos 26 · eliges tú
Te ahorras 736 € el primer año. Las dos condiciones son para pedidos cursados hasta el 4 de octubre.
Déjame tus datos y te llamo yo. En esa media hora te digo qué se puede traer de tu programa actual y qué tendría que hacerse a medida.
Seis trabajos que no son proyecto y se te comen la semana. Ninguno se paga aparte: van en los módulos de aquí abajo.
Horas de ratón contando puertas y sumando superficies. El plano entra y sale medido: estancias por superficie, bloques contados y metros lineales por capa —tabiquería, canalización, tubería— si dibujaste por capas separadas.
Y te dice qué salió del CAD y qué puso la IA, que de un PDF no sale lo mismo que de un DWG.
Mueve un tabique y la medición se vuelve a hacer en minutos, no en una tarde. Es la diferencia entre decirle que sí a un cambio y decirle que ya no hay tiempo.
Un banco de precios oficial dice lo que cuesta en general. Tu banco dice lo que cuesta en tu provincia y con tus industriales, porque aprende de lo que tú presupuestas y de lo que de verdad se acaba facturando en tus obras.
Con cuadros de precios nº 1 y nº 2, y un descompuesto que explica el precio pactado sin cambiarlo.
El estado del permiso y el avance de la obra están en la app de tu cliente: visado, licencia solicitada, licencia concedida, obra, y en cada paso quién tiene la pelota —tú, él o la administración—.
La mitad de las llamadas que recibes son por algo que depende del ayuntamiento. Ahí lo ve escrito.
Cada mes te llega su hoja y te toca comprobar partida por partida si lo que dice que ha ejecutado es lo que hay. Su certificación entra aquí, se contrasta contra la medición de proyecto y salen marcadas las diferencias. La apruebas o se la devuelves, con tu firma.
Tres ofertas con tres estructuras distintas no se comparan: se intuyen. Sacas el capítulo a varios constructores con la misma lista de partidas, y vuelven comparables línea a línea. Adjudicas, y el precio entra como precio de contrata de esa obra.
Del plano al control de la obra, grabado tal cual sale en pantalla.
El plano entra y sale la medición en BC3, lista para valorar. Sin volver a teclear nada.
El presupuesto se escribe solo a partir de lo que le cuentas, y entra y sale en BC3.
Cómo va cada obra de dinero, de plazo y de margen, sin cerrar el mes para saberlo.
El presupuesto aprobado se convierte en la obra: fases, tareas y calendario montados solos.
El plano en el CAD, la medición en Presto, la certificación en un Excel y el cliente en un WhatsApp. Cada salto es volver a teclear lo mismo, y es donde se cuela el error que luego aparece en una certificación. Aquí los cuatro son el mismo sitio.
Con el DWG o el DXF —o sin plano, escribiendo las estancias— se detectan estancias, elementos y superficies, y se pre-dimensionan quince oficios. Sale medido, con su estado de mediciones línea a línea.
Y vuelve en BC3 (FIEBDC-3) para Presto, Arquímedes, CYPE o Menfis, por si en tu estudio siguen trabajando con eso.
Cómo funciona PlanosIA →Describe la obra y salen capítulos, partidas, mediciones y precios; o importa el PDF, el Excel o el BC3 que ya tienes. Tu banco de partidas aprende de lo que presupuestas.
Cuadros de precios nº 1 y nº 2, pliego de condiciones escrito para ese presupuesto, PDF con tu marca, firma del cliente y cobro del anticipo. El descompuesto explica el precio pactado, nunca lo cambia.
Ver los presupuestos →Un cuadro de mandos con lo contratado, lo certificado, lo facturado y lo cobrado, y el circuito de cada obra paso a paso: contrato, acta de replanteo, apertura del centro de trabajo, compras, partes, certificaciones, facturas y recepción.
Los partes entran desde el móvil con sus fotos, las compras salen del propio descompuesto y el coste real se forma solo con las facturas que llegan.
Ver la gestión de obra →Tu cliente entra en su app y ve el expediente: encargo, levantamiento, básico, visado, licencia, ejecución, obra y libro del edificio. Cada paso con su fecha y, sobre todo, con quién tiene la pelota: tú, él o la administración.
Y las decisiones que necesitas de él —el acabado, la carpintería, el pavimento— dejan de vivir en un WhatsApp: se le piden con sus opciones, su fecha y lo que pasa si no contesta, y su respuesta queda con fecha. Eso es la mitad de las llamadas que recibes.
Y el cumplimiento del estudio →Nadie empieza de cero, y esto no te pide que lo hagas. Lo que ya tienes entra; lo que quieras seguir usando, se comunica.
Por BC3, en los dos sentidos: entra tu medición y sale la nuestra, con capítulos, partidas y mediciones enteras.
Fichas, histórico y saldos. Lo que ya está emitido se queda como está: no se reescribe ninguna factura.
Tus hojas, con sus columnas raras y sus pestañas por año. Es de donde viene más gente de la que se dice en voz alta.
Si se puede sacar de su base de datos, se puede traer. Ya se ha hecho con sistemas de los que nadie quería acordarse.
Tu informático, tu gestoría o tu web pueden leer lo que necesiten sin pedírnoslo a nosotros. Está documentada y tiene entorno de pruebas. Ver la API →
Toda empresa lleva tres o cuatro cosas en un Excel que ningún software contempla: las garantías de lo instalado, la herramienta prestada, los EPIs entregados, las incidencias de una obra. No es que el programa sea malo: es que eso es tuyo.
Por chat, con tus palabras: qué apuntas, quién lo rellena y qué quieres que avise.
Con sus palabras, para que digas «eso no» antes de que exista nada.
Tabla y tablero, permisos, papelera y calendario. Hecha para el móvil.
Con tus datos dentro, no al lado: tus clientes, tus obras y tu equipo son los mismos de siempre. Con avisos que saltan solos, PDF con tu membrete, y firma, fotos y checklists desde el móvil.
Ver las apps a medida →Nadie se queda en su programa porque le guste: se queda por los datos. Años de partidas, presupuestos, certificaciones y facturas que nadie quiere volver a teclear. Ese era el motivo de verdad para no cambiar, y es justo el trabajo que hoy hace una IA en un día con una persona revisándola.
Todo, no una muestra:
Cómo numeras los presupuestos, qué lleva tu certificación, quién aprueba una compra, qué ve el cliente y qué no, qué papeles exige tu tipo de obra. El programa se dobla a ti, que es justo lo que no pasa cuando uno «se adapta» al software. Y ahí es donde se deciden las apps a medida que te hacen falta.
Una persona tuya media hora al empezar y otra media al revisar, y los ficheros o un volcado de tu programa actual. Nada más. Si algo no se puede traer, lo oirás antes de empezar, no después.
El VeriFactu va incluido: la facturación sale conforme desde el primer día, no como un módulo que se compra aparte.
El único pero: son días de personas.
Cada renove ocupa a gente nuestra dedicada a ti, así que van por días reservados y no por orden de llamada. Con avisar con una o dos semanas, se llega de sobra.
De Presto y Arquímedes por BC3; de Sage, Holded y ERP de facturación por sus exportaciones; de Excel y de la carpeta de la gestoría; y de programas a medida, si se puede leer su base de datos. Lo más común es venir de tres sitios a la vez, y esos tres se juntan.
Entran como están: con lo certificado hasta la fecha, lo facturado y lo pendiente. Lo que ya se emitió no se toca ni se vuelve a numerar; la siguiente certificación sale de aquí.
No. Se cuentan por chat, con las mismas palabras que usarías para explicárselo a alguien de tu equipo, y te las repiten con sus palabras antes de crear nada. Si prefieres que te la montemos nosotros, también.
Sí. Y si no hay plano, se describen las estancias y se presupuesta igual: mucha reforma se mide en la visita, no en un CAD.
Sólo lo que tú enciendas, paso a paso. Ve los que marques como visibles con su fecha y con quién tiene la pelota —tú, él o la administración— y las decisiones que le pidas. Lo demás no existe para él. La app va por empresa, 39 € al mes: no se paga por cliente ni por expediente, lleves los que lleves.
La plataforma va por suscripción, con el precio publicado en la página principal; las apps a medida, 99 €/mes cada una. El renove de datos se presupuesta en la media hora, cuando ya se sabe de dónde venís.
Entra en una empresa de ejemplo con sus obras, sus presupuestos y sus papeles dentro. Sin instalar nada y sin que te llame nadie.
Ver la demo →¿Quieres ver qué se publica cada semana?
Las novedades, día a día →Se paga por la gente que lo usa, y se contrata lo que haga falta: puedes empezar por presupuestos y añadir el resto cuando lo necesites. El año son nueve mensualidades —tres meses gratis— con la implantación incluida, y a partir del segundo año todo baja un 33 %. El quinto, la app de tus clientes, va por empresa: no se multiplica por clientes ni por expedientes, por muchos que lleves.
Capítulos, partidas y descompuestos, con estado de mediciones. Importa y exporta BC3, Excel y PDF.
Lee tu .dwg o .dxf, cuenta lo que hay y lo convierte en mediciones. Necesita Presupuestos.
Planificación, certificaciones y control de coste. Lo que Presto vende en dos módulos.
El cumplimiento legal de tu sector, con auditor IA y sello de tiempo. Cinco sectores, mismo precio.
Tu cliente entra y ve por dónde va su expediente, sin llamarte. Y decide lo que tiene que decidir, con fecha.
Por empresa. No se multiplica por clientes ni por expedientes.
¿No sabes por dónde empezar? Media hora conmigo y te digo qué te hace falta de verdad.
En esa media hora te digo qué se puede traer de tu programa, qué apps a medida te harían falta y qué día podemos reservarte. Si la respuesta es que no te compensa, también te la doy ahí.
O déjame tus datos arriba y te llamo yo.