Nuevo módulo

Ese Excel tuyo
era una app

Todas las empresas tienen tres o cuatro. Las garantías de los equipos instalados. Las herramientas que se lleva cada uno y nunca vuelven. Los EPIs entregados y cuándo caducan. Las incidencias de una obra. Viven en un Excel que abre una persona, está desactualizado desde marzo y nadie consulta en la furgoneta.

Se lo cuentas por chat y sale una app. Con su tabla, su tablero y sus fichas. Con tus clientes, tus obras y tus equipos dentro. Que avisa sola cuando algo vence, que saca el PDF con tu membrete y que se firma con el dedo a pie de tajo. En minuto y medio.

Quiero empezar

Déjanos tu contacto y nos sentamos contigo: nos cuentas qué llevas en esos Excel y salimos de la sesión con tus tres primeras apps hechas y funcionando.

Se lo cuentas como se lo contarías a alguien

No hay que elegir campos, ni tipos de dato, ni diseñar una pantalla. Se explica el problema y ya está.

1

Lo cuentas

«Quiero llevar las garantías de las máquinas que instalamos, saber cuáles se acaban este trimestre y que el técnico lo vea desde la obra.»

2

Te lo repite con sus palabras

Qué se guarda de cada garantía, quién la usa y con qué datos tuyos se enlaza. Lo lees, lo corriges si hace falta, y das el visto bueno. Antes de fabricar nada.

3

La tienes

Minuto y medio. Y sale con una docena de fichas de ejemplo de tu sector dentro, para que puedas juzgarla llena y no vacía. Desaparecen cuando la pones en marcha.

Por qué puede ser tan rápido

Porque no se programa nada. La IA no escribe código: escribe la descripción de la app —qué se guarda, cómo se ve, quién entra— y eso lo interpreta el mismo motor para todo el mundo.

Es la diferencia entre encargar un desarrollo y rellenar una ficha. Un desarrollo a medida son meses y un presupuesto aparte. Esto es una conversación y está incluido.

No es un formulario con una lista debajo

Es una aplicación de gestión, con lo que se espera de una.

Tabla y tablero

La lista de siempre, con sus filtros y su orden. Y el mismo contenido en tablero, donde una ficha se arrastra de una columna a otra —y se arrastra también con el dedo.

Cuentas hechas

Los días que faltan para un vencimiento, el importe con su IVA, la fecha de fin a partir de la de compra. Se calculan solas; nadie las teclea ni se equivoca al arrastrar una fórmula.

Semáforos de plazo

Verde, ámbar y rojo según lo que queda. Es lo que convierte una lista en algo que se mira: se entra a ver qué está en rojo, no a leer trescientas filas.

Quién ve qué

Quien da de alta, quien sólo consulta, y quien ve nada más lo suyo. Se dice en la misma conversación en la que se pide la app.

Hecha para el móvil

Porque es donde se usa. Un técnico en una cubierta no abre un portátil, y una app que sólo se deja usar sentado en la oficina no la rellena nadie.

Papelera

Lo que se borra se puede recuperar. Va a haber gente dándole a cosas desde el móvil con guantes.

Avisa sola

«Avísame treinta días antes de que caduque esa garantía.» Se dice así, en la conversación, y a partir de ahí el aviso llega sin que nadie se acuerde de mirarlo.

PDF con tu membrete

Tu logo, tus datos fiscales y tu pie de página: los mismos que llevan tus presupuestos. Lo que sale de una app tuya parece tuyo, porque lo es.

Firma, fotos y checklists

El cliente firma en la pantalla del móvil, la foto se hace en el momento y el repaso se marca punto por punto. Sin volver a la oficina a pasarlo a limpio.

Calendario

Lo que tiene fecha se ve en un calendario, que para según qué cosas es la única vista que se entiende.

Con tus datos dentro, no al lado

Esto es lo que ninguna herramienta de fuera te puede dar. Tus apps salen enlazadas a lo que ya tienes en presupuestaIA: cuando una ficha pide el cliente, sale tu lista de clientes. Cuando pide la obra, tus obras. Cuando pide el equipo, los equipos que instalaste tú, con su marca, su modelo y su número de serie.

Sin exportar nada, sin volver a teclear un listado y sin que dos sitios digan cosas distintas del mismo cliente.

Y va en los dos sentidos: lo que se rellena en la app vuelve al ERP. El técnico cierra la incidencia desde la obra y el parte de trabajo queda creado en presupuestaIA, sin que nadie lo pase a limpio por la tarde.

Cada cosa en su sitio

Tus presupuestos, tus obras y tus facturas siguen donde están, en el ERP, con sus controles y su Verifactu detrás. Las apps a medida son para lo otro: para todo eso que hoy vive en una hoja de cálculo porque es demasiado tuyo como para caber en un programa hecho para todos.

Cuatro que piden todas las empresas

Ninguna de estas cuatro es un módulo de nadie. Son cosas pequeñas, distintas en cada empresa, y por eso siempre acaban en una hoja de cálculo.

Garantías de lo instalado

Qué equipo, en qué cliente, desde cuándo y hasta cuándo. Cuáles se acaban este trimestre. Y cuando llama alguien con una avería, si entra en garantía o se factura, sin buscar el albarán de hace tres años.

Herramienta prestada

Quién se llevó la máquina de corte, a qué obra y qué día. La pregunta que se hace por el grupo de WhatsApp cada lunes por la mañana y nadie contesta.

EPIs entregados

A quién se le dio qué, cuándo, y cuándo caduca. Con su semáforo, que es lo que hace que se reponga el arnés antes de que venga una inspección a preguntar por él.

Incidencias de obra

Lo que va apareciendo y hay que resolver: un repaso, un remate, algo que llegó mal. Abierto, en curso, hecho. En tablero, que se entiende de un vistazo.

Y la quinta es la tuya, que no está en esta lista porque es sólo tuya. De eso va esto.

Míralo tú, ahora

Se abre una empresa de ejemplo con una app de control de garantías ya hecha: doce equipos instalados con su fin de garantía, sus días restantes y sus semáforos. Sin registrarte y sin dejar el correo.

Entrar en la demo →

Es una demo compartida: lo que toques ahí lo verá el siguiente que entre.

Apps a medida

Un módulo, sin cuota base ni permanencia.

99 € /mes

o 891 € al año — tres meses de regalo

Cinco apps en marcha y toda la gente de la empresa dentro. No se paga por usuario: si la app de EPIs la rellenan veinte personas, la rellenan veinte personas.

Las apps en pruebas no cuentan ni se cobran. Fabrícalas, míralas y quédate con las que valgan. Sólo cuentan las que pones en marcha.

A partir de la sexta app en marcha, 17 €/mes cada una —153 € al año—.

Implantación, 330 €: una sesión contigo en la que salen tus tres primeras apps hechas. Incluida si pagas el año. Y una sesión más cada año, por si el negocio cambia.

Quiero empezar →

Nos cuentas tus Excel y salimos de la sesión con tus apps funcionando.

Esto no se queda quieto

Publicamos mejoras casi todos los días y las tienes al entrar, sin actualizar nada ni pagar por ello. Lo puedes comprobar: llevamos años apuntando cada una con su fecha.

Ver todo lo que hemos publicado, día a día →

Más módulos

Las apps salen de aquí

Cuanto más tengas dentro, más tienen tus apps a lo que agarrarse: los clientes salen de uno, las obras de otro, los equipos del de más allá.